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Esta es una herramienta que les va permitir ampliar sus conocimientos, la cual podran convinar con las clases presenciales.
Espero que sea de mucho provecho, ya que estos nuevos conocimientos seran parte de las evaluaciones.

viernes, 19 de noviembre de 2010

30 años de Gobierno Conservador.

Treinta años conservadores

A partir de 1858 se inició una etapa de recuperación económica e institucional, que constituye uno de los períodos más sobresalientes de la historia de Nicaragua conocido como la época de los treinta años, de predominio conservador. La economía, el desarrollo cultural y social, este último en menor medida debido a la desigualdad de clases, convirtieron al país en el más estable y rico de toda la América Central y en una de las mejores economías del continente, con un sólido régimen constitucional y una administración proba y austera de las finanzas públicas. Todo esto provocó una nueva oleada de inmigrantes provenientes de Europa, principalmente de Alemania e Italia, lo que hizo florecer aún más la economía, mientras El Salvador, Honduras y Guatemala se mantenían en conflictos armados y en Costa Rica se daba una época de golpes militares.
Durante esta época se sucedieron en el poder Tomás Martínez Guerrero (1858-1867), Fernando Guzmán y Solórzano (1867-1871), Vicente Cuadra y Ruy Lugo (1871-1875), Pedro Joaquín Chamorro y Alfaro (1875-1879), Joaquín Zavala Solís (1879-1883), Adán Cárdenas del Castillo (1883-1887), Evaristo Carazo Aranda (1887-1889) y Roberto Sacasa y Sarria (1889-1893). En 1885, Nicaragua se unió a Costa Rica y El Salvador en una alianza militar para hacer frente a las pretensiones del Presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, apoyadas por el Presidente de Honduras Luis Bográn, de restablecer por la fuerza la unidad política centroamericana; pero las tropas nicaragüenses no tuvieron ocasión de entrar en combate, ya que Barrios murió en la batalla de Chalchuapa, poco después de haber invadido El Salvador. Leer más...

viernes, 12 de noviembre de 2010

Causas y consecuencias de la Guerra Nacional de Nicaragua.

La Guerra Nacional de Nicaragua, o Guerra Nacional Centroamericana, ocurrió entre los años 1856 y 1857. El conflicto fue el resultado de una guerra civil que involucró a los bandos legitimistas y democráticos en el territorio nicaragüense desde 1854, que terminó en la toma del poder por parte del filibustero William Walker. La conflagración provocó la unión de contingentes militares de las repúblicas centroamericanas que acabaron expulsando a las tropas filibusteras.

Contenido

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[editar] Antecedentes

El año 1854 estalló la guerra civil entre las facciones democrática (liberal) y legitimista (conservadora) que se encontraban asentadas en las ciudades de León y Granada, respectivamente. Los democráticos formaron un Gobierno Provisorio al mando de Francisco Castellón Sanabria, y no reconocían el Gobierno de Fruto Chamorro Pérez. Asimismo, buscaron fortalecer sus fuerzas militares con la ayuda externa, y para ello firmaron un tratado con el estadounidense Byron Cole. A raíz del acuerdo arribaron a tierra nicaragüense, en junio de 1855, un grupo de estadounidenses llamados La Falange Democrática al mando de William Walker.[1]
En esos años, el territorio nicaragüense tenía un enorme atractivo a nivel internacional, especialmente por el cruce del río San Juan donde se planeaba construir un eventual canal interoceánico. De hecho el magnate Cornelius Vanderbilt había obtenido del gobierno local el derecho de transportar pasajeros por el istmo a través de la Compañía Accesoria del Tránsito desde 1849. El establecimiento de esta empresa chocaba con los intereses británicos que no deseaban solamente perder el "dominio de los mares" que tenían en ese tiempo, sino la posesión de la costa este de Nicaragua a través del Reino de la Mosquitia.[2] El conflicto fue solucionado con el Tratado Clayton-Bulwer.

[editar] Ascenso al poder de William Walker

Desde el 18 de mayo de 1854 José María Estrada había asumido el gobierno nicaragüense en sucesión de Chamorro y tomó a su cargo enfrentar a las fuerzas opositoras. Sendos combates fueron librados en las localidades de Rivas y La Virgen, y la misma ciudad de Granada fue tomada por las fuerzas filibusteras y democráticas el 13 de octubre de 1855. Precisamente, en esta localidad fue firmado el acuerdo entre William Walker y Ponciano Corral Acosta, comandante de las fuerzas legitimistas, para evitar más derramamiento de sangre a raíz de una serie de confusos hechos donde resultaron agredidos pasajeros estadounidenses que atravesaban el país. Mateo Mayorga, miembro prominente de los legitimistas, fue una de las víctimas de la venganza de Walker. Del acuerdo, realizado el 23 de octubre, resultó nombrado Patricio Rivas como Presidente, Corral Ministro de Guerra, y Walker como General en Jefe del Ejército.
Sin embargo, el ex presidente legitimista Estrada inició un llamado a las demás repúblicas centroamericanas para que acudieran a Nicaragua para obrar a "mano armada como en causa propia hasta la desaparición de todo poder extraño y el restablecimiento de la Potestad legítima".[1] El mismo Corral, ante el poder real de Walker, envió misivas pidiendo ayuda, las cuales fueron incautadas y cayeron en manos de Walker quien ordenó su fusilamiento.
Para el 18 de febrero de 1856, Walker influyó sobre Patricio Rivas para que revocase la concesión otorgada a la Compañía Accesoria del Tránsito, que dio lugar a que Vanderbilt se mostrara como un importante enemigo de su campaña. El filibustero destituyó a Rivas y nombró en su lugar a Fermín Ferrer el 20 de junio de 1856. Convivían entonces en el territorio tres presidentes: Estrada, Rivas, y Ferrer. Por otro lado, para el 1 de marzo de 1856 el gobierno costarricense de Juan Rafael Mora Porras había declarado la guerra al gobierno filibustero en Nicaragua en vista de su amenaza sobre el territorio, iniciando así la Campaña Nacional de Costa Rica. El mismo mandatario había alertado sobre la llegada de los aventureros desde finales de 1855.[3] El 12 de julio de 1856 Walker se proclamó presidente de Nicaragua a través de unas elecciones amañadas.

[editar] La Guerra Nacional

Por su parte, representantes gubernamentales de Honduras, El Salvador y Guatemala firmaron en la Ciudad de Guatemala[4] un Tratado de Alianza el 18 de julio de 1856 para la "defensa de su soberanía e independencia" que además reconocía a Patricio Rivas como presidente e iniciaba la expulsión de las autoridades intrusas.[5] Costa Rica no pudo asistir en ese momento a la alianza debido al estrago que la enfermedad del cólera había causado en sus tropas, aunque reanudaría las acciones posteriormente. Asimismo, las facciones democráticas y legitimistas, aliadas a Patricio Rivas, firmaron un “Pacto Providencial” declarando la guerra contra William Walker el 12 de septiembre.[6] Para el día catorce fue librada la batalla de San Jacinto.
Acosadas sus tropas hacia finales de 1856, Walker ordenó la destrucción de Granada al término de un fatídico sitio. La devastación de la ciudad enfureció a los aliados centroamericanos y los mismos nicaragüenses.[7] No obstante, para el mes de diciembre, el ejército costarricense, coadyuvado por el empresario Vanderbilt y los ingleses, tomaría el río San Juan cortando la ayuda externa de Walker. Para 1857 la localidad de Rivas se había convertido en el último refugio de los filibusteros; aunado a esto, Mora había hecho circular una nota ofreciendo perdón y repatriación que provocó deserciones en el contingente enemigo.
Con la mediación del capitán estadounidense Charles H. Davis, William Walker se rindió el 1 de mayo de 1857. Leer más...

Guerra Nacional de Nicaragua.


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La Guerra Nacional

Tres Gobiernos
El General en Jefe William Walker destituyó al Presidente Patricio Rivas, acusándolo de promover la anarquía y unirse a los enemigos centroamericanos. A continuación, en virtud de las facultades “conferidas por el Supremo Gobierno,” y considerando “el deber sagrado de salvar la Patria… de sus enemigos exteriores e interiores”, nombró Presidente a Fermín Ferrer el 20 de junio de 1856.
Este decreto dividió a los democráticos. Unos siguieron a Rivas; otros, a Ferrer. Rivas no aceptó su destitución y declaró la guerra al gobierno Ferrer-Walker.  Estando el ex presidente Estrada en el exilio, los militares legitimistas lo proclamaron “único gobernante”. Meses después, el 29 de junio, asumió el cargo, instaló su gobierno en Somotillo y llamó a la unión antifilibustera:
Proclama de Estrada, 29 de junio
“Nicaragüenses:… El Gobierno Legítimo que desapareció de hecho el 25 de octubre último, vuelve hoy, apoyado por los Estados, a trabajar con vosotros en la grande obra de arrojar a los aventureros que oprimen al país… Levantaos…: No más rencillas de partido; no más discordias fratricidas... Uníos… sólo haya entre nosotros un color político, una sola voz: Unión y fraternidad entre los hijos del país: guerra sólo a los filibusteros...”.
Desde esta fecha, Nicaragua tuvo tres gobiernos simultáneos: el de Ferrer, Rivas y Estrada.
Alerta centroamericana 
A pesar de los intentos de paz, Centroamérica sólo se alarmó cuando Walker ocupó la Jefatura militar del gobierno Provisorio, nacido del Tratado Corral-Walker. El presidente Mora de Costa Rica rechazó al nuevo gobierno, por considerarlo un instrumento del expansionismo filibustero y, en noviembre de 1855, alertó al pueblo a preparar “sus armas”. En febrero, le declaró la guerra y, el 1 de marzo,  llamó a sus “compatriotas” a luchar por Nicaragua, e invitó a los partidos beligerantes a unirse contra los invasores: 
Proclama de Mora, 1 de marzo
“¡A las armas!... Marchemos a Nicaragua a destruir esa falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud…Vamos a decirles: Hermanos de Nicaragua, levantaos; aniquilad a vuestros opresores; aquí venimos a pelear… por vuestra libertad, por vuestra patria; unión, nicaragüenses, unión; inmolad para siempre vuestros enconos; no más partidos, no más discordias fratricidas; paz, justicia y libertad para todos; guerra sólo a los filibusteros.
            Todos los leales hijos de Guatemala, El Salvador y Honduras marchan sobre esa horda de bandidos… Dios nos dará la victoria, y con ella la paz, la concordia, la libertad y  la unión de la gran familia centroamericana”. 
 
La resistencia de Estrada, Mora y de los gobiernos centroamericanos, cuyos ejércitos marchaban a Nicaragua,  enfureció a Walker, quien les declaró enemistad eterna:
Proclama de Walker a los Centroamericanos
“Llamada a Nicaragua por el partido democrático de la República, la fuerza americana… se ha esforzado en sostener los principios en cuyo favor se emprendiera la Revolución de 1854. Para conciliar en un todo la paz general, dispuestos estábamos a sepultar en el olvido las disensiones anteriores y a procurar que ambos partidos quedasen amalgamados, y no formasen más que uno. Con tal objeto, desde el tratado de octubre último, hemos contenido a nuestros antiguos amigos los democráticos, intentando reconciliarlos con los… afectos al Gobierno de Estrada.
… Mas… nuestras proposiciones amistosas... fueron tratadas con desprecio… y el único pretexto de semejante conducta es la presencia de fuerzas americanas en Nicaragua.
El… partido Legitimista de Nicaragua ha rechazado nuestros esfuerzos conciliatorios; ha sostenido comunicaciones con los demás serviles de los otros Estados; y… ha procurado debilitar el actual Gobierno Provisional, dando ayuda y bríos a los amigos exteriores de Nicaragua…(y)… no queda a los americanos de Nicaragua más arbitrio que… declarar enemistad eterna al partido servil y a los Gobiernos serviles de la América Central…”
En mayo, Guatemala declaró la guerra al gobierno Provisorio y a Walker. 
Proclama de Carrera
“Guatemaltecos: Bien conocidos son los sucesos ocurridos en Nicaragua desde que en Octubre del año pasado unos pocos extranjeros… se apoderaron en aquella República de la autoridad… 
Soldados: No os llaman hoy al campo de batalla… nuestras funestas y lamentables discordias intestinas; os llaman el honor y el interés nacional. Vais a defender… la causa de nuestra Religión y de nuestra raza... Entretanto, os recomiendo la más estrecha unión con vuestros hermanos del Salvador, Honduras y Costa Rica, para llevar a cabo la obra común de lanzar del país a los que, sin derecho alguno, han venido a mezclarse en nuestras disensiones y a amenazarnos con la más oprobiada servidumbre”.
Hacia la Guerra Nacional:
Cuando el gobierno de Patricio Rivas declaró la guerra al filibusterismo, el gobierno salvadoreño de Dueñas lo apoyó por el compromiso adquirido en los tratados de Cojutepeque. Luego entró Honduras. Desde entonces, al unísono, los centroamericanos lucharon por su nacionalidad. Sin embargo, Nicaragua seguía desunida. Los gobiernos de Estrada y Rivas, al combatirse, beneficiaban a Walker.
La presidencia de Walker:
Ferrer autorizó la candidatura presidencial de Walker. Y se cumplieron las pretensiones filibusteras, denunciadas por Marcoleta: “Sus intenciones eran las de unirse a una de las partes beligerantes en Nicaragua, vencer de este modo la otra, y, sobreponiéndose después a las dos, formar un nuevo Gobierno”. Walker confesó más tarde que su Falange no vino “para ser guardia pretoriana ni jenízaros” del Gobierno Democrático. Las “elecciones” celebradas los días 22, 23 y 24 de julio, fueron anticonstitucionales y fraudulentas, según el siguiente cuadro:
Art. 130 y 131 de la Cn. de 1838
Testimonio del corresponsal del NYT
Art. 130.- Para ser Director se requiere:
1º.- Naturaleza en la República, debiendo los originarios de los demás Estados tener cinco años de vecindario….
3º.- Haber sido siete ciudadano.
Art. 31.- No podrán obtener el empleo de Director los jefes militares, de Teniente Coronel inclusive arriba,…en actual servicio…

"Ustedes sin duda han visto el resultado de las elecciones publicadas por El Nicaragüense… ¡en algunas poblaciones le dan a Walker más votos que el cuádruple de los habitantes, contando a todos los hombres, mujeres, niños y bestias”.
La Guerra Nacional
La presidencia de Walker incentivó la unidad. A pesar de alguna resistencia, se superaron los obstáculos y, el 12 de septiembre de 1856, los legitimistas y los democráticos partidarios de Patricio Rivas firmaron el “Pacto Providencial”.
Pacto Providencial
“…Deseando poner término a las diferencias interiores… hemos celebrado el siguiente CONVENIO:
1º.-  El señor Presidente Provisorio, don Patricio Rivas, continuará con el mando Supremo de la República, hasta que le suceda la persona llamada constitucionalmente….
4º.- Tomás Martínez queda ampliamente autorizado e investido de las facultades del Gobierno… para conservar y aumentar la fuerza que crea conveniente para obrar contra Walker...
La guerra se transformó en GUERRA NACIONAL de NICARAGUA y de LA NACIÓN CENTROAMERICANA: Todos contra Walker.
El Pacto Providencial suprimió los gobiernos Legitimista y Provisorio e instauró un único gobierno Provisional Nacional frente al gobierno de Walker.
La Batalla de San Jacinto:
Apenas firmada la paz, los nicaragüenses triunfaron sobre los filibusteros en la más gloriosa hazaña nacional: LA BATALLA DE SAN JACINTO. Esta gesta se ha convertido en la FIESTA NACIONAL por excelencia, junto con la de la INDEPENDENCIA. Ambos momentos históricos los conmemoramos en LAS FIESTAS PATRIAS, los días 14 y 15 de septiembre.
Análisis Táctico de la Batalla
 (Por Francisco Barbosa, Teniente Coronel del Ejército de Nicaragua)
Filibusteros en Nicaragua
Según Walker, para finales de 1856, su ejército llegaba a 2,000 hombres. En Granada tenían su Cuartel General, el Primer Batallón de Rifleros y un almacén de intendencia. Las demás unidades de combate estaban ubicadas así: el Segundo Batallón de Rifleros, comandado por McDonald, en Tipitapa; un Batallón de Ingeniería Ligera en Masaya; una Compañía de Rifleros en Managua; y dos compañías en Río San Juan. Tenían rifles Sharps, Minié y Misissippi, revólveres Colt y artillería ligera: morteros, cañones y obuses.
Tropas de Estrada En julio de 1856, el coronel Fernando Chamorro confió una columna de cien hombres al coronel José Dolores Estrada con la misión de dirigirse a los llanos de Ostócal,  cerca de Tipitapa, para impedir el robo de ganado y el abastecimiento de alimentos de las tropas filibusteras de Managua, Tipitapa y Granada. En las instrucciones a Estrada, se enfatizaba evitar enfrenamientos con las fuerzas de Walker a no ser “que les cortaran la retirada”. Los nicaragüenses, el 9 de agosto, llegaron a la hacienda San Jacinto, al  nordeste de Tipitapa. El 1 de septiembre, al capturar un yanqui, se enteraron de que tropas filibusteras se preparaban para atacar a las nacionales en esos llanos. Entonces, Estrada, con sus oficiales y tropas, decidió enfrentar a los filibusteros y organizar la defensa, considerando las características del lugar, la cantidad de tropas, el armamento y las municiones existentes.
Estrada solicitó refuerzos al mando del “Ejército del Septentrión”, los que llegaron el 11 de septiembre. Era una compañía de 66 indios flecheros matagalpinos. Luego, preparó el terreno para resistir un ataque de fuerzas mayores, principalmente en la dirección sur de la casa, y organizó sus 160 hombres en tres compañías, con las cuales planificó la organización de dos cercos defensivos: uno interno, alrededor de la casa;  otro externo, en la línea de los corrales de piedra y madera.
Antecedentes de la batalla El mando filibustero de Tipitapa sabía que, el 1 de septiembre, tropas nicaragüenses habían capturado un yanqui y que, además, ocupaban la Casa-hacienda; por ello, el coronel McDonald y el capitán Jarvis, con 40 filibusteros, decidieron atacarlos; pero en las cercanías de la Casa-hacienda encontraron una férrea resistencia que, después de dos horas, los obligó a retirarse. Murieron seis filibusteros, incluyendo a Jarvis;  capturaron 14 rifles, 4 espadas y 15 bestias. De los nacionales, el oficial Carlos Alegría resultó herido y el cabo Justo Rocha, muerto.
McDonald informó al Cuartel General sobre la situación de sus tropas y la necesidad de un ataque mayor. Walker, entonces, conformó una columna, incluyendo voluntarios de Granada y Masaya, la que llegó a Tipitapa el 13 de septiembre. Aquí se integró el coronel Byron Cole, quien asumió el mando con Marshall y O’Neal. Planificaron el ataque y se dirigieron hacia San Jacinto.
Ataque filibustero y desarrollo de las acciones Las tropas de Byron Cole, el 14 de septiembre, al amanecer, llegaron a San Jacinto, dividiéndose en tres columnas: la primera, mandada por el teniente Robert Milligan, atacó el flanco izquierdo del corral de madera; la segunda, por el mayor O’Neal, avanzó por el frente; y la tercera, del capitán Watkins, en dirección del flanco derecho, donde se unía el corral de madera con el cerco de piedra.
Estrada, informado del avance filibustero, ordenó no abrir fuego hasta que el enemigo estuviera cerca de las fortificaciones. Su puesto de mando estaba en el centro de la hacienda y distribuyó las tropas así: en el flanco derecho, las de los tenientes Alejandro Eva, Miguel Vélez y Adán Solís; en el centro, la compañía del capitán Francisco Sacasa; y, en el flanco izquierdo, al oficial Ignacio Jarquín, apoyado por los oficiales Salvador Bolaños y Venancio Zaragoza.
Byron Cole mandó atacar y las tres columnas, simultáneamente, atacaron con rifles y revólveres, siendo rechazadas por los nicaragüenses, a pesar de la desventaja ante la superioridad del armamento contrario. Los nacionales tenían rifles de chispa y escasa munición; los filibusteros, revólveres y fusiles de repetición.  
Después de las primeras horas, recrudecieron los combates, imponiéndose la lucha cuerpo a cuerpo. Los extranjeros rompieron la defensa del flanco izquierdo y Estrada reforzó esta posición con los oficiales Vélez, Eva y Solís. La lucha era violenta y, a falta de municiones, algunos siguieron el ejemplo de Andrés Castro, quien derribó a un filibustero de una pedrada. La situación seguía crítica para los nacionales. Los filibusteros, a las 10 de la mañana, al romper el cerco defensivo, iniciaron un reagrupamiento para concentrar sus esfuerzos en esa dirección.
Entonces, Estrada envió al capitán Liberato Cisne, al teniente José Ciero y al subteniente Juan Fonseca con sus escuadras a atacarlos por la retaguardia y los filibusteros huyeron hacia la hacienda San Idelfonso. El capitán Bartolo Sandoval, el teniente Miguel Vélez, -en bestias-, y soldados a pie los persiguieron. En esta heroica acción, el sargento Francisco Gómez murió de fatiga. Este esfuerzo dio su fruto, pues consiguieron matar a Byron Cole y asegurar la victoria.
Resultados
Estrada, en el Parte Oficial, reflejó los resultados de esta batalla. Hubo 10 muertos y 7 heridos nicaragüenses.  De los filibusteros, 27 muertos y, además, capturaron 20 bestias, 25 pistolas, 32 rifles Sharp, 47 paradas, chamarras y sombreros.
Esta Batalla influyó enormemente en los patriotas nicaragüenses y centroamericanos. Muchos de sus gloriosos combatientes continuaron luchando hasta la expulsión de Walker. El coronel Estrada, por sus relevantes méritos, especialmente por las acciones de San Jacinto, fue ascendido, el 25 de junio de 1857, a General de Brigada.
Para Estrada, la Batalla de San Jacinto fue una acción más en el cumplimiento de su deber ciudadano, luchando contra el expansionismo filibustero esclavista en Centroamérica.  
 
 
© Derechos Reservados, Ministerio de Relaciones Exteriores, Nicaragua, 2006
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Guerra Civil en Nicaragua.

La guerra civil nicaragüense

Granada era el principal centro conservador del país, ya que en ella residían los más importantes terratenientes, productores principalmente de café y de azúcar. En León, en cambio, predominaban las clases medias artesanales y mercantiles. En tanto que Granada era el bastión del conservadurismo político, León era el principal centro liberal de Nicaragua. La rivalidad entre estas dos ciudades marca la historia del siglo XIX en Nicaragua.
El primer jefe de estado de Nicaragua fue el granadino Manuel Antonio de la Cerda, antiguo dirigente independentista, que asumió el poder el 10 de abril de 1825. Su vicejefe, Juan Argüello, conspiró contra él y lo derrocó al año siguiente. Tuvo lugar una nueva guerra civil entre los partidarios de la Cerda y los de Argüello. Argüello estableció la capital en León, pero Granada se negó a reconocer su autoridad. El 27 de noviembre de 1829, el presidente De la Cerda fue fusilado por orden de Argüello. Finalmente, los enviados del gobierno federal de las Provincias Unidas lograron la pacificación de Nicaragua, tras el nombramiento como presidente de Dionisio Herrera, que se mantendría en el poder entre 1830 y 1833. Pocos años después, bajo la presidencia de José Núñez (1838-1841), Nicaragua optó por separarse de la federación centroamericana.
En 1852 la capital se estableció en Managua, con el objeto de poner fin a la sempiterna rivalidad entre León y Granada. El 26 de diciembre de 1848 fue elegido "Supremo ..." el conservador Fruto Chamorro Pérez. Bajo su mandato, una nueva Asamblea Constituyente elaboró una nueva constitución, que puso fin al período del Directorio. Nicaragua se constituyó en república y se instituyó su presidencia por un período de cuatro años. El primer presidente fue el propio Fruto Chamorro, que asumió su nuevo cargo en 1854. Sin embargo, estalló una nueva guerra civil entre legitimistas (conservadores) y democráticos (liberales), por lo cual la nueva constitución no llegó a entrar en vigor. ellos pedian justicia por su pueblo Leer más...

viernes, 5 de noviembre de 2010

Antecedentes políticos y económicos de la Guerra Nacional.

Guerra Nacional de Nicaragua
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Guerra Nacional de Nicaragua
Fecha 1856 - 1857
Lugar Nicaragua
Resultado

Victoria para el Ejército Aliado Centroamericano, y la alianza legitimista y democrática de Nicaragua
Consecuencias

Expulsión de William Walker y su tropa filibustera
Beligerantes
Battle icon gladii.svg Ejército Aliado Centroamericano
Battle icon gladii.svg Democráticos
Battle icon gladii.svg Legitimistas Battle icon gladii.svg Tropas filibusteras
Comandantes
Battle icon gladii.svg Ramón Belloso[1]

Battle icon gladii.svg José Joaquín Mora Porras Battle icon gladii.svg William Walker. 

1. ↑ El 6 de enero de 1857 fue sucedido por Florencio Xatruch, pero el nombramiento no fue efectivo debido a rivalidades políticas (Francisco J. Monterey, p. 205).

La Guerra Nacional de Nicaragua, o Guerra Nacional Centroamericana, ocurrió entre los años 1856 y 1857. El conflicto fue el resultado de una guerra civil que involucró a los bandos legitimistas y democráticos en el territorio nicaragüense desde 1854, que terminó en la toma del poder por parte del filibustero William Walker. La conflagración provocó la unión de contingentes militares de las repúblicas centroamericanas que acabaron expulsando a las tropas filibusteras.
Contenido
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* 1 Antecedentes
* 2 Ascenso al poder de William Walker
* 3 La Guerra Nacional
* 4 Fragmentos de las proclamas de los presidentes centroamericanos
* 5 Breve cronología de batallas y otros sucesos relevantes
* 6 Referencias

Antecedentes

El año 1854 estalló la guerra civil entre las facciones democrática (liberal) y legitimista (conservadora) que se encontraban asentadas en las ciudades de León y Granada, respectivamente. Los democráticos formaron un Gobierno Provisorio al mando de Francisco Castellón Sanabria, y no reconocían el Gobierno de Fruto Chamorro Pérez. Asimismo, buscaron fortalecer sus fuerzas militares con la ayuda externa, y para ello firmaron un tratado con el estadounidense Byron Cole. A raíz del acuerdo arribaron a tierra nicaragüense, en junio de 1855, un grupo de estadounidenses llamados La Falange Democrática al mando de William Walker.[1]

En esos años, el territorio nicaragüense tenía un enorme atractivo a nivel internacional, especialmente por el cruce del río San Juan donde se planeaba construir un eventual canal interoceánico. De hecho el magnate Cornelius Vanderbilt había obtenido del gobierno local el derecho de transportar pasajeros por el istmo a través de la Compañía Accesoria del Tránsito desde 1849. El establecimiento de esta empresa chocaba con los intereses británicos que no deseaban solamente perder el "dominio de los mares" que tenían en ese tiempo, sino la posesión de la costa este de Nicaragua a través del Reino de la Mosquitia.[2] El conflicto fue solucionado con el Tratado Clayton-Bulwer.
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Ruta del Tránsito.

Navegando por nuestra histórica Ruta del Tránsito
Mark Twain y su paso por Nicaragua
Jorge Eduardo Arellano
END - 20:04 - 21/08/2010


Al libro Travels with Mr. Brown (Viajes con Mr. Brown), pertenecen las páginas que escribió sobre Nicaragua Mark Twain (1835-1910), posterior y fragmentariamente traducidas por Luciano Cuadra. El libro se conoció hasta en 1940, año en que fue editado por los investigadores Franklin Walker y G. Ezra Dane. Se trata de una larga serie de cartas viajeras que el célebre humorista estadounidense publicó en el periódico “Alta California”, de San Francisco.

Entre ellas figuran las dos cartas o reportajes viajeros en las que Twain describe, con lujo de detalles, su travesía desde San Francisco hasta Nueva York, a través de Nicaragua, o mejor dicho, de nuestra histórica Ruta del Tránsito.

Dicha ruta, ya en su ocaso cuando pasó Twain, se remontaba al inicio del “Gold Rush” —o fiebre del oro— del Oeste de los Estados Unidos, que el 27 de agosto de 1849 había hecho un contrato para abrir una ruta interoceánica a través de Nicaragua. David L. White —representante de una compañía privada— y el Gobierno de Nicaragua, encabezado por el Director Supremo, Norberto Ramírez, lo firmaron.

White era Coronel, y su compañía “American Atlantic and Pacific Steamship Canal Company”, la integraban Cornelius Vanderbilt —su principal socio y el segundo hombre más rico de los Estados Unidos—, su hermano Joseph y otros.

De acuerdo con el contrato, la compañía tenía el derecho exclusivo de construir un canal, y explotar la ruta de pasajeros hacia California, en vista del empuje hacia el Oeste de los Estados Unidos y la obtención de nuevos territorios en la costa del Pacífico.

La Compañía Accesoria del Tránsito
El trabajo de conducir pasajeros fue asignado a la Compañía Accesoria del Tránsito (o Accesory Transit Company), la cual se derivaba de la primera, pero independiente. Por ella, Vanderbilt tendría el monopolio de la navegación en barcos de vapor por el Río San Juan y el Gran Lago de Nicaragua, a cambio de entregar al Gobierno de Nicaragua diez mil dólares anuales, más el 10% de las utilidades.

El astuto y emprendedor financiero, entonces de 55 años, ofrecía una ruta más corta, barata, segura, cómoda y saludable que la de Panamá, controlada por la Pacific Mail Steamship Company, cuyos vapores entrelazaban las dos costas del istmo panameño, cobrando 600 dólares; en cambio, Vanderbilt cobraba 300 por pasaje de primera, y 180 por el de segunda, en la Compañía Accesoria del Tránsito.

En los vapores de su línea naviera, los pasajeros iban de Nueva York y Nueva Orleans hasta San Juan del Norte, puerto de Nicaragua en el Atlántico; allí tomaban vaporcitos fluviales en los que remontaban las 120 millas del Río San Juan hasta llegar al puertecito de San Carlos, en la ribera oriental del Lago de Nicaragua. Luego, en vapores medianos, cruzaban las 55 millas que hay desde allí hasta la Bahía de La Virgen, en la ribera occidental del Cocibolca.

La etapa final —de La Virgen a San Juan del Sur— se hacía en mula, a pie o en diligencias tiradas por mulas o bueyes. Mark Twain realizó este viaje de 12 millas durante tres horas y media en una diligencia sucia y despintada, pero en el sentido inverso, es decir, de San Juan del Sur a La Virgen, y describe el viaje como “un divertido resbalón a través del istmo”.

Arriba el primer vapor al lago
El primer barco a vapor que superó los raudales del Río San Juan, llegando a las costas del Gran Lago, fue “El Director”. El primero de enero de 1851 arribó al puerto de Granada, trayendo a bordo al Coronel White.

Con capacidad para 250 personas, “El Director” provocó un generalizado optimismo. Poco después de su arribo —informó el Prefecto Fermín Ferrer— “la población entera de Granada se agolpó a las márgenes del lago, y con un vértigo de alegría conoció, por primera vez, este mecanismo ingenioso desarrollado en el presente siglo”. Aludía, naturalmente, al barco de vapor o de ruedas. Antes de 1849, la navegación en el Lago de Nicaragua se hacía exclusivamente por medio de embarcaciones de vela.

Veinticinco días más tarde, Cornelius Vanderbilt se dirigía desde Granada al Director Supremo, Norberto Ramírez para informarle el motivo de su presencia: la comprobación de que el istmo nicaragüense constituía “la vía mejor y más susceptible del canal” y del tránsito. Así lo ratificó el periódico “Correo del Istmo”, al detallar que por la misma ruta, sólo en la tercera semana de enero de 1851 pasaron unos 500 pasajeros.

Vanderbilt, quien se hallaba en Rivas, había llegado a San Juan del Norte en el vapor de su propiedad “Prometheus”. Su Accesory Transit Company, en consecuencia, fue inaugurado con un viaje que, partiendo de Nueva York, concluyó en San Francisco de California, e1 30 de agosto de 1851.

En total, de 1851 a 1857 transitaron por la Ruta de Nicaragua, del Atlántico al Pacífico, 56,812 pasajeros, y del Pacífico al Atlántico, 50,803.

El oro en California favoreció temporalmente la economía del país. La población minera de aquella región, no pudiendo encontrar lo necesario para alimentarse, hizo que vinieran a nuestras costas barcos en busca de víveres.

Sólo en 1850 por el puerto de El Realejo se exportaron 16,000 quintales de maíz y 14,000 de arroz; 11,992 galones de miel de abejas, 80,000 varas de tablas de cedro y 110,000 puros, entre otros artículos. Pero la presencia de la Accesory Transit Company sería fatal. “Se mete en todo el tránsito sin respetar la ley”, denunció un ciudadano de Rivas que sería presidente: Evaristo Carazo. En última instancia, lo demostraron los hechos, estimuló el filibusterismo.

Infraestructura de la intrusión filibustera de Walker
En junio de 1852 la Compañía Accesoria del Tránsito repartió dividendos a sus socios, sin deducir el 10% que correspondía a Nicaragua; en realidad, nunca lo pagó, pese a los intentos de arreglo del Presidente Fruto Chamorro. Y en 1854, la misma compañía de Varderbilt reconoció al Gobierno revolucionario de León —durante la guerra civil que estalló ese año—. En 1855 sirvió de infraestructura a la usurpación filibustera de William Walker.

Según David I. Folkman, la intrusión walkerista impidió que la Ruta de Nicaragua superara a la de Panamá, fortalecida en 1855 con la inauguración del primer ferrocarril interoceánico del continente. “Una administración exitosa —asegura— hubiera dado mucho dinero al Fisco nicaragüense y el contrato no hubiera sido anulado [...] Siete años de disputas transcurrieron hasta que la ruta —en 1864— pudo volver a ponerse en pie, pero era demasiado tarde para que recobrara el vigor original”.
La llegada de Mark Twain
Es en ese momento, e129 de diciembre de 1866, cuando arriba al puerto de San Juan del Sur, en el Pacífico de Nicaragua, el joven de 31 años, que entonces era Samuel L. Clemens, conocido posteriormente como Mark Twain, a quien lo sorprende el Año Nuevo de 1867 navegando por el Lago de Nicaragua de La Virgen a San Carlos.

Twain había sido piloto desde los doce años en el Río Mississippi, y cuando vino a Nicaragua no había publicado ningún libro. Apenas escribiría en 1867 “The Celebrated Jumping Frog” (“La rana saltarina del Condado de Calaveras”).

En versión de Luciano Cuadra, Twain dejó escrito: “Teníamos derecho a escoger la diligencia en que haríamos el viaje de doce millas que hay de San Juan del Sur a La Virgen (…) Nos metimos en una de las más grandes diligencias de un rojo desteñido, tirada por cuatro caballos cholencos. El cochero comenzó de inmediato a sacudirlos y apalearlos, y también a maldecirlos como loco furioso en un inmundo español (…)”.
El primer anuncio gringo en Nicaragua
Y continúa: “La primera cosa que los hombres vieron fue, pero sin saber qué cosa era: un mojón tal vez, una cruz, o quizá la modesta lápida de algún desventurado aventurero americano. Pero no, no era nada de eso; al acercarnos vimos clavado en un árbol un letrero que decía: ‘Compre una camisa Ward!’ era, pues, simplemente uno de esos abusos en que se refocilan los mercachifles de mi tierra dueños de la camisería de esa marca. Y pensar, que gente como esa invade los lugares más sagrados con sus anuncios canallas para desnaturalizar los paisajes en que uno podría extasiarse”.
Doncellas achocolatadas
“Casi doscientas yardas, pasábamos ranchitos con ventas atendidas por muchachas de pelo negrísimo y relampagueantes ojos, que de pie antes las bateas nos miraban pasar en actitudes como de agraciada indolencia, chavalas éstas de color de baqueta y vestidas siempre lo mismo: una sola bata suelta de zaraza con estampados chillones, recogida arriba de los pechos y de volante fruncido. Tienen dientes blancos y caras bonitas de sonrisa ganadora (…) estas doncellas achocolatadas venden café, té y chocolate, bananos, naranjas, piñas, huevos cocidos, guaro aborrecible, mangos, jícaras labradas y hasta monos, y los precios son tan módicos que, a pesar de órdenes y reconvenciones en contrario, los pasajeros que en el vapor venían en tercera se atiborraron de toda clase de bebidas y comidas.

El camino era suave, plano y sin lodo ni polvo, y el paisaje ameno, aún cuando no llegaba a maravillar. Los cuatrocientos viajeros que éramos, unos a caballo, otros en mulas, y otros más en diligencias tiradas por cuatro mulitas, formábamos la más bizarra, astrosa y extraña comparsa que yo jamás hubiera visto.”

El viajero, de cuyo estilo vivo, directo y oral procede la narrativa norteamericana moderna, cruzó en diligencia la carretera del Tránsito —o sea, la estrecha faja del Istmo de Rivas— para llegar al pequeño embarcadero de La Virgen.

Allí tomó el vapor “San Francisco” de la Compañía Accesoria del Tránsito, en el cual surcó el Gran Lago de Nicaragua, el primero de enero de 1867, desembarcando en San Carlos, catorce horas después, el 2 de enero.

Luego bajó por el Río San Juan, recorriendo sus 120 millas hasta llegar a otro puerto y bahía en el Atlántico: San Juan del Norte. De allí Twain transbordó a otro vapor más grande que lo condujo a Nueva York.
Los volcanes gemelos
Twain describe las peripecias e impresiones de su viaje por esta ruta, en buena parte paradisíaca, cuando el cólera azotaba nuestro país. Pero ni esa amenaza, ni el rudimentario menú de los vapores (sándwiches), pudieron opacar su humor y sensibilidad ante la belleza del paisaje nicaragüense.

Al Concepción y al Maderas los reconoció como “Volcanes gemelos, maravillosas pirámides arropadas en un verde fresco y suavísimo, veteadas sus faldas de luces y de sombras; sus cimas perforan las errabundas nubes, parecen los volcanes apartados del vértigo del mundo, tan tranquilos así como están inmersos en sueños y en reposo”.

Durante su travesía por el río, para él un paraíso despoblado, se fue desplegando ante él “la encantadora belleza de sus contornos. Todos cautivados miramos largo rato y en suspenso la maravillosa que se abría en frente y a los lados. Pero, al fin cesó el embrujo y se oyó un rebullicio de animadas pláticas y comentarios salpicados de exclamaciones exaltadas”.
En San Juan del Norte
Al arribar a San Juan del Norte constató sus doscientas casas viejas de madera y algunos hermosos predios vacíos y con sus mil ochocientos habitantes: “un mosaico de nicaragüenses, estadounidenses, españoles, alemanes, ingleses y negros jamaicanos. Casi todos éstos tienen venta de puros y guaro, frutas y hamacas de cabuya. Todo muy barato, y hasta vinos y otros artículos importados, pues los derechos de aduanas son bajos (…) engalanan el pueblos unos cuantos cocoteros, lo bordean chaparrales, y por donde quiera sonríen entre la grama los botones rosados de las mimosas”.

Por lo demás, el personaje Mr. Brown, a que continuamente alude Twain en sus dos cartas, es ficticio: creación del autor. Y los datos históricos que aporta son numerosos y valiosos. Entre ellos, cabe citar el consumo ya desarrollado del café, y la fluida circulación de la moneda norteamericana —especialmente el dime o diez centavos—, ambos fenómenos impulsados por la Ruta del Tránsito.
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Tratado Clayton - Bulwer.

Tratado de Clayton-Bulwer


Tratado de Clayton-Bulwer era un tratado entre los Estados Unidos y la Gran Bretaña, negociados en 1850 cerca Juan M. Clayton y sir Henrio Lytton Bulwer (Señor Dalling), en la consecuencia de la situación creada por el proyecto de un canal interoceanic a través Nicaragua, cada uno el ser signatario celoso de las actividades de la otra adentro America Central. Gran Bretaña tenía demandas territoriales grandes e indefinidas en tres regiones - Belice o Honduras británica, Costa del mosquito y Islas de la bahía. Por otra parte, los Estados Unidos, sin demandas territoriales, sostuvieron en reserva, alistan para la ratificación, tratados con Nicaragua y Honduras, que dio los E.E.U.U. cierta ventaja diplomática con la cual para balancear de hecho dominio de Gran Bretaña. El acuerdo en estos puntos que eran imposibles y el acuerdo en la pregunta del canal posible, el último fueron puestos en el primero plano.

El tratado que resultaba tenía cuatro puntos esenciales. Limita ambas partes no “obtiene o mantiene” cualquier control exclusivo del canal propuesto, o ventaja desigual en su uso. Garantizó la neutralización del canal. Declaró que los partidos acordaron “ampliar su protección por la estipulación del tratado cualquier otra comunicación practicable, sea por el canal o ferrocarril, a través de istmo cuál conecta el norte y Suramérica. “Finalmente, estipuló que ninguno de los dos signatarios “ocuparía siempre, o fortificaría, o colonizaría, o asume o ejercita cualquier dominio sobre Nicaragua, Costa Rica, la costa del mosquito o cualquier parte de America Central, “ni hace uso cualesquiera protectorado o alianza, presente o futuro, a tales extremos.

El tratado fue firmado encendido 19 de abril, 1850, y fue ratificado por ambos gobiernos; pero antes del intercambio ministro británico de las ratificaciones del primer Señor Palmerston, el 8 de junio, sir dirigido H. Bulwer para hacer un “declaración” que el gobierno británico no entendía el tratado “como aplicándose al establecimiento de su majestad en Honduras, o sus dependencias.” Sr. Clayton hizo un counterdeclaration, que recitó que los Estados Unidos no miraron el tratado como aplicándose “al establecimiento británico en Honduras Británico-Honduras comúnmente llamada. .. ni las islas pequeñas en la vecindad de ese establecimiento que se puede conocer como sus dependencias "; que los contratos del tratado se aplicaron a todos los estados americanos centrales, “con sus límites justos y dependencias apropiadas” (significado, al parecer, la costa del mosquito y las islas de la bahía); y que estos declaraciones, no siendo sometido a Senado de Estados Unidos, podía por supuesto no afectar la importación legal del tratado.

La interpretación de los declaraciones pronto se convirtió en una cuestión de contención. La fraseología refleja el esfuerzo hecho por los Estados Unidos para rendir imposible un control físico del canal por la Gran Bretaña a través del territorio sostenido por los Británicos en su boca, apenas como las prohibiciones explícitas del tratado rindieron imposible tal control político por cualquier energía. Pero Gran Bretaña demandó que el “establecimiento exceptuado” en Honduras era la “Belice” cubierta por la demanda extrema de Británicos; que las islas de la bahía eran una dependencia de Belice; y eso, en cuanto a la costa del mosquito, las cláusulas abnegatory que son enteramente anticipadas adentro intento, la no requirieron abandonar su protectorado. Los Estados Unidos afirmaron que las islas de la bahía no eran las “dependencias” de Belice, que eran las islas vecinas pequeñas mencionadas en los mismos tratados, y nada; que el “establecimiento exceptuado” era la Británico-Honduras del grado definido y del propósito estrecho reconoció en tratados británicos con España; que los Estados Unidos no habían confirmado por el reconocimiento las demandas grandes, indefinidas y de la ofensiva que peligros el tratado fue diseñado sobre todo para disminuir; y eso, en cuanto a la costa del mosquito, el tratado era retrospectivo, y mutuo en el rigor de sus requisitos. Las demandas a una parte de Belice y de las islas de la bahía eran muy viejas en origen, pero fueron nubladas pesadamente por interrupciones de la posesión, interpretaciones disputadas de tratados Español-Británicos, y controversia activa con los estados americanos centrales. La demanda a algo del territorio era nueva y aún más contestable. Vea particularmente en el libro de este Travis de las demandas citado abajo.

Atando ambos no “ocupan” cualquier parte de America Central o la costa del mosquito hizo necesario el abandono del territorio tal que Gran Bretaña era ya realmente que ocupaba o que ejercitaba el dominio encima; y los Estados Unidos exigieron el abandono completo del protectorado británico sobre los indios del mosquito. Se parece ser una conclusión justa que cuando en 1852 las islas de la bahía fueron erigidas en un británico “colonia“ésta era una infracción flagrante del tratado; eso en lo que concierne a Belice las discusiones americanas estaba decididamente más fuerte, y más correcto históricamente; y eso en lo que concierne a la pregunta del mosquito, ya que un protectorado se parece ciertamente haber sido reconocido por el tratado, para exigir su abandono absoluto era injustificable, aunque satisfacer el tratado Gran Bretaña estuvo limitada materialmente para debilitarlo.[1]

En 1859-1860, por tratados británicos con los estados americanos centrales, las preguntas de las islas de la bahía y del mosquito fueron resueltas casi de acuerdo con las contenciones americanas. (Gran Bretaña cedió las islas de la bahía a Honduras en 1860 y cedió soberanía feudal sobre la costa del mosquito a Nicaragua el mismo año.) pero por los mismos tratados Belice era límites acordados mucho mayor que ésos afirmados para por los Estados Unidos. Este establecimiento que los Estados Unidos aceptaron fuera cavil por muchos años.

Hasta 1866 la política de los Estados Unidos estaba constantemente para los canales interoceanic abiertos igualmente a todas las naciones, y neutralizado inequívoco; de hecho, hasta que 1880 allí no era prácticamente ninguna divergencia oficial de esta política. Pero en 1880-1884 una variedad de razones fue avanzada porqué los Estados Unidos pudieron justo negar en la voluntad el tratado de Clayton-Bulwer. La nueva política fue basada en interés propio nacional. Las discusiones avanzadas en su favor eran absolutamente indefendibles en ley e historia, y aunque la posición de los Estados Unidos en 1850-1860 era en general la más fuerte en historia, ley y el ética político, que de Gran Bretaña era más visible el más fuerte en los años 1880-1884.[1] En 1885 el gobierno de Estados Unidos invirtió a su política tradicional, y Tratado del Heno-Pauncefote de 1902, que substituyó el tratado de Clayton-Bulwer, adoptó la regla de la neutralización para Canal de Panamá.
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