Bienvenidos alumnos (as)

Esta es una herramienta que les va permitir ampliar sus conocimientos, la cual podran convinar con las clases presenciales.
Espero que sea de mucho provecho, ya que estos nuevos conocimientos seran parte de las evaluaciones.

sábado, 23 de octubre de 2010

RAFAELA HERRERA: "UNA JOVEN MUJER QUE DERROTÓ A UN GRUPO DE FEROCES PIRATAS"

RAFAELA HERRERA: "UNA JOVEN MUJER QUE DERROTÓ A UN GRUPO DE FEROCES PIRATAS"


Durante cierta noche de julio de 1762 ocurrió un suceso admirable: una joven mujer derrotó a un grupo de feroces piratas. Esta historia transcurrió en el fuerte El Castillo de la Inmaculada Concepción de María, un punto clave que defendía la ciudad colonial de Granada en la actual Nicaragua, estratégico por constituirse en la salida al Océano Pacífico. Aquella muchacha de nombre Rafaela Herrera, había nacido en Colombia mucho antes de llamarse Colombia, en una época cuando a diferencia de hoy, las mujeres no tenían muchas oportunidades de protagonismo.


El nombre de Rafaela Herrera en Nicaragua es símbolo de valentía y audacia femenina, de hecho se le considera un referente nacional. Su historia es digna de ser conocida. El 29 de julio de 1762 se libra una desigual lucha, entre una fuerza de filibusteros ingleses, con más de cincuenta barcos y dos mil hombres enviados desde Jamaica, contra un fuerte ubicado en el río San Juan, defendido por unos cuantos hombres al mando del capitán José Herrera y Sotomayor, quien durante el cerco de los británicos fallece, dejando en la orfandad no sólo a sus hijos, sino a sus subalternos. En ese momento, la figura de Rafaela, una muchacha de apenas diecinueve años, alcanza su grandeza, superando la pérdida de su padre, toma el mando del fuerte, abofetea a un soldado quien demuestra temor, arrebata el cañón que manipulaba un teniente, dispara y logra no sólo infringir graves bajas al enemigo, sino infundir valor a la tropa que ya la respeta como comandante. 

El cerco sin embargo se mantiene, los ingleses envían un mensajero con un ultimátum, respetarán la vida de quienes se entreguen. Sin embargo, Rafaela pronuncia una frase clave: "Que los cobardes se rindan y que los valientes se queden a morir conmigo". Nadie se entrega, la batalla prosigue y los castellanos siguen disparando a los barcos invasores, diezmando la flota filibustera, Rafaela ordena enviar sábanas empapadas en alcohol sobre ramas flotantes, creando una barrera de fuego, esta inesperada acción unida a las bajas en la tropa inglesa, deciden finalmente su retirada. Se dice que en la expedición británica se hallaba un joven marino llamado Horacio Nelson, quien años más tarde, siendo Almirante derrotaría a Napoleón en Trafalgar, su victoria y tumba marítima. 

El dato importante para Colombia, es que Rafaela Herrera nació en Cartagena de Indias un 6 de agosto de 1742. Su experiencia en el mundo de la defensa tras las murallas las había adquirido en aquella ciudad, de la mano de su padre, oficial experto en el manejo de fuertes. Rafaela era hija natural, pues era fruto de la unión fugaz del castellano Herrera con una bella mulata que murió luego del parto. 

Por ello, Rafaela creció en medio del fragor de las batallas y con el estigma de su origen, pecaminoso para ciertos ojos de aquella Cartagena inquisidora. Once años más tarde viajó a la ciudad nicaragüense de Granada, pues su padre había sido trasladado por las autoridades españolas para hacerse cargo del Fuerte del Castillo. Luego de su gesta heroica, la leyenda relata que a Rafaela se le otorgó una modesta pensión y murió pobre criando cerdos. 

Cartagena de Indias, la Heroica, puede sumar a la galería de bravos valientes a esta joven llamada Rafaela, ojalá su ciudad natal alguna vez le haga el honor que se merece, reconociéndola como hija ilustre. No es extraño que alguien nacido en el territorio de la actual Colombia, se destacara de tal forma lejos de su puerto de nacimiento, esa pareciera que es característica de los colombianos, empeñados en demostrar la validez del refrán sobre los profetas en tierra ajena. Rafaela Herrera, la heroína desconocida.

Artículo de Dixon Moya, Diplomático Colombiano, en SEMANA.COM
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Ciudad de Nicaragua, capital del departamento de Río San Juan.

La ciudad se encuentra situada a unos 290 kilómetros al sureste de Managua, justo donde termina el Lago de Nicaragua y comienza el río San Juan. Las manifestaciones culturales de la zona y el ambiente idílico creado por la exuberante naturaleza, hacen de ésta un viaje absolutamente fascinante.
Su población es de 13.500 habitantes (2005). El municipio de San Carlos es prácticamente el punto de origen del Río San Juan, sitio descubierto a raíz de la búsqueda de los conquistadores españoles de una ruta que conectara la Mar del Norte con la Mar del Sur (Pacífico) en 1529. San Carlos ocupa una extensión de 1.462 km² y se incluye el archipiélago de Solentiname y el refugio de vida silvestre Los Guatuzos.


Los vastos humedales que bordean el valle del Río San Juan y el clima lluvioso imperante, de hasta 5,000 milímetros anuales, hacen de esta porción del territorio nicaragüense el reino del bosque lluvioso.La ciudad fue fundada en 1526 como Nueva Jaén, si bien fue abandonada durante varias décadas para ser refundada como San Carlos durante el siglo XVII. Se construyó la fortaleza actual en 1666 que fue saqueada por los piratas en 1670. La fortaleza era usada para suministrar apoyo al puesto de El Castillo que era frecuentemente asaltado por piratas británicos y holandeses.

El escritor Mark Twain pasó por San Carlos en 1866 y el naturalista inglés Thomas Belt llegó a la ciudad en 1870 tras un largo viaje a través de las explotaciones de caucho existentes a lo largo del río San Juan
En los años de la dictadura de la familia Somoza, San Carlos se dividía evidentemente en dos clases sociales, en donde la media como en algunas otras partes del país no existía, la mayoría de las personas eran pobres mientras una pequeña población tenían un poder adquisitivo bastante alto en donde en la iglesia se reservaban las bancas por nombre de familia y se llegó a tener un club social en la Casa Verde, antigua residencia de la familia Mayorga y Salazar e Bragança, propiedad de la familia Noguera. Familias como Los Noguera, Centeno, Pilarte y Urcuyo formaban la pequeña élite.

Durante la revolución sandinista los rebeldes tomaron la base militar de San Carlos llegando por la selva desde Costa Rica, si bien fueron obligados a retirarse de nuevo después de que otros ataques no tuvieran el mismo éxito en otras zonas del país. Esta fue la primera victoria militar sandinista de la revolución.
Tras la revolución la base militar de la ciudad sirvió para combatir a los insurgentes de la contra durante los años ochenta.
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Intereses Ingleses en la provincia de Nicaragua.

UNA HEROICA DEFENSA Y SUS TRÁGICAS SECUELAS
Posted on Sunday, 17 October a las 10:29:38 by maz

Nelson, la invasión inglesa y la batalla por “El Castillo”

* El prolongado sitio y las enfermedades diezmaron a los ingleses
* No pudieron tomar San Carlos y se regresaron en harapos
* El almirantazgo futuro de Nelson y el destino final de su ayudante que semivoló “El Castillo” al marcharse

Jorge Eduardo ArellanoEND - 16:54 - 16/10/2010

En el marco de la lucha entre las potencias colonialistas de Europa, la provincia española de Nicaragua fue escenario de la expansión inglesa. Desde el siglo XVI el comercio inglés se enfrentaba al monopolio español en las Indias.

En el siglo XVII, Oliverio Cronwell concibió la organización de un imperio británico en las mismas Indias. Pero en el XVIII el poderío inglés se proyectó a plenitud. Por eso ejecutaron dos invasiones formales a nuestra provincia: una en 1762 (en la que tuvo lugar la hazaña de Rafaela Herrera); la otra en 1780.El intento de 1774Pero antes se había intentando un ataque que Jerónimo Vega y Lacayo, Sargento Mayor de la Plaza de Granada en 1759, consignó ese año en un impreso sobre los puertos del Reino de Guatemala, cuya “llave” —según él— era su ciudad natal.



Preparado desde Jamaica, con el fin de apoderarse de ella (la ciudad y puerto lacustre de Granada), ese intento lo había neutralizado el Capitán General de Guatemala, Thomas de Rivera, quien dispuso de inmediato que el Maestre de Campo José Antonio Lacayo de Briones, abuelo de Vega y Lacayo, auxiliase El Castillo de la Inmaculada Concepción con dos compañías de 50 hombres cada una.

En consecuencia, Lacayo y Briones se embarcaron hacia El Castillo el 3 de abril de 1745, reparó sus muros, profundizó sus fosos y contrafosos, construyó una nueva batería, lo abasteció de suficientes víveres y proveyó de municiones y pertrechos. Enterados de esta defensa, los ingleses desistieron de su proyecto.El Plan SmithSin duda, el Lago de Nicaragua ofrecía el espacio más estratégico y vulnerable de atacar a los españoles. “Es por esta razón —escribía Bryan Edwards— un objeto de la más alta importancia para la Gran Bretaña; y, para decirlo de una vez, es aún más precioso que la posesión de Gibraltar”. De ahí que en 1769 haya surgido el Plan Smith consistente en la posesión de la hoy Bahía de Salinas, la toma de la Villa de Rivas y su fortificación inmediata para establecerse en ella, cortar la comunicación de Granada con el fuerte de la Inmaculada y así rendir éste, enviando fuerzas desde la propia Inglaterra a la costa de Mosquitos.

Con los planes levantados por los generales Hodgson y Lee del Lago y del territorio de Nicaragua —conducidos a Londres por Smith—, el Plan tenía como objetivo inmediato extender los dominios británicos por toda Centroamérica.

Ya no se trataba de las eventuales incursiones predatorias de los zambos-mosquitos —iniciadas en 1704—, sino de invasiones directamente dirigidas y financiadas por la monarquía inglesa. La de 1762 no pudo tomarse El Castillo; la de 1780 lo hizo, pero no logró avanzar por impedirlo las enfermedades tropicales.

Derivada del Plan Smith, esta segunda invasión a Nicaragua se inscribía en el contexto del Pacto de Familia entre Francia y España —los reyes de ambas monarquías eran Borbones— durante el reinado de Carlos III. En 1779, pues, España declaró la guerra a Inglaterra. Y el 24 de octubre del mismo año ya había sido tomada por los ingleses, al mando del capitán Dalrymple, la fortaleza de Omoa en Honduras.Más de tres mil invasoresLa expedición financiada por comerciantes jamaiquinos, traía más de 3,000 hombres: 2,000 soldados veteranos, aparte de civiles, zambos y mosquitos.

Su comandante era el Brigadier General Stephen Kemble, a quien el gobernador de Jamaica, John Dalling, le había dado instrucciones detalladas para asestar un golpe mortal a la monarquía española. Secundaban a Kemble los coroneles John Polson, William Dalrymple, Sir Alexander Leigh y Horacio Nelson. Era la primera vez que éste mandaba una embarcación de guerra. Tenía 22 años.

Los ingleses salieron de Jamaica el 4 de marzo de 1780, y veinte días después llegaron a San Juan de Nicaragua, internándose en las fragatas Resource, Horatio, Pilgrim, Hinchinbrake y Minona de 36, 32, 28, 24 y 20 cañones respectivamente.

El 9 de abril la fuerza invasora venció a los defensores de la isla Bartola, donde el gobernador de Nicaragua, Juan de Ayssa había colocado 5 cañones y 16 soldados. Aunque fueron echados a pique dos botes con 60 hombres que intentaron asaltar la trinchera, doscientos ingleses vadearon la retaguardia y cayeron sobre la isla con bastante ímpetu.La toma del Castillo el 29 de abril de 1780El 11 de abril el invasor apareció frente al Castillo, en una punta alta llamada Padrastro de las Cruces, abriendo el fuego que se prolongó hasta el día siguiente. El 13 duró el cañoneo 14 horas. El 14, 15, 16 y 17 continuaron los fuegos que se suspendieron el 18.

Dedicados a reparar sus baterías y a preparar el asalto, los ingleses se limitaron a disparar sus fusiles. El 19, a las cuatro de la tarde intentaron tomarse El Castillo, pero un cañoneo español se los impidió.

El 20, no sin hacer fuego, perfeccionaron sus trincheras. El 21 la guarnición del Castillo rompió los fuegos sin recibir respuesta sino hasta por la tarde cuando auxiliados por piraguas, sus enemigos se lanzaron a tomar la fortaleza. Ésta se rindió ocho días después: a las cinco de la tarde del 29 de abril de 1780 al coronel Polson. Diecinueve días había durado la defensa.

Se rindieron 235 personas, incluyendo 17 mujeres, 13 niños, 6 esclavos (hombres, mujeres y niños), 17 artilleros, 31 soldados españoles y 61 negros. En la capitulación firmada por el coronel Polson —Comandante en Jefe de los ingleses— y Juan de Ayssa, —Comandante de El Castillo— el mismo 29 de abril, fue reconocida la gallarda defensa de la fortaleza que mantuvo el gobernador de Nicaragua, razón por la cual Polson permitió a la guarnición salir marchando a banderas desplegadas, mechas encendidas y redobles de tambores.

También permitió que llevaran consigo los ornamentos y efectos necesarios para su culto religioso, aceptó tratarla como prisionera de guerra, con humanidad y decencia y prometió “mantener a los zambo-mosquitos dentro de los límites de la moderación”.Trágico fin de prisioneros en JamaicaOnce soldados perecieron durante el sitio y 105 por disentería, después de la rendición, de manera que los prisioneros capturados por los ingleses fueron enviados a San Juan de Nicaragua el 3 de mayo. Éstos sumaban 45, pues tres milicias se habían despachado a Granada y Guatemala como correos. El más importante prisionero era Juan de Ayssa, recibido por Kemble en el mismo San Juan de Nicaragua (o del Norte, como luego se conocería).

De allí, tras intentarlo dos veces, partió el buque Monarch con 45 defensores del Castillo hacia Santiago de Cuba. Al arribar a Sabanalamar, puerto de Jamaica, el Monarch fue hundido por un huracán, habiéndose salvado únicamente Ayssa y los oficiales Pedro Brizzio, Antonio Antoniotti, Gabino Martínez y Joaquín de Isasi. Los cinco retornarían a la provincia a principios de 1781. Cuarenta murieron ahogados.

El 12 de mayo ya Polson tenía ocho prisioneros indios de la Isla de Ometepe, dos de ellos pilotos en el lago al servicio del rey de España (Baltasar Condega y Antonio Redombes).

Polson les dijo que el rey de Inglaterra no había enviado su ejército a hacer la guerra a los pobres indios, sino a redimirlos de la esclavitud de los españoles; que si permanecían quietos no serían molestados en sus personas ni propiedades, antes bien, las armas de Inglaterra los protegerían y que vivirían libres de tributo.

Condega y Redombes fueron interrogados, lo mismo que el soldado español Juan Paulino (con cincuenta años de vivir en El Castillo) y el negro espía Francisco Yore.El interrogatorio a Francisco YorePor ellos se averiguó que las lluvias comenzaban en los primeros días de mayo y terminaban en noviembre; septiembre y octubre eran los meses más lluviosos. Que los caminos eran buenos entre Rivas, Granada y Managua, pero eran mejores los mulares.

Los habitantes estaban muy mezclados en toda la provincia. Se alimentaban de maíz, frijoles, carne de res y puerco. Los ribereños recibían artículos de Europa por el lago, y harina de trigo de Guatemala, acarreada por mulas.

De San Carlos a Granada la navegación duraba tres días con buen viento. En Granada residían, según Yore, seis mil personas, pero no estaba seguro del dato.

En Ometepe habitaban mil distribuidos en dos pueblos: uno de indios y otro de mestizos, éste junto al lago; sólo un español vivía allí: el cura.

Respecto al fuerte de San Carlos (sin decir que así se llamaba), Yore agregó que estaba defendido por 12 cañones montados, 2 de calibre 12 y 10 de 8. Lo defendían 50 soldados regulares blancos, tres artilleros y doce negros. El resto de negros y mestizos eran como 500 y 150 soldados regulares, cuya llegada estaban esperando. Había como 100 enfermos y el lugar era tan insalubre como El Castillo.

Toda la milicia estaba armada con mosquetes. Granada sólo estaba defendida por arroyos. Rivas carecía de fortificación alguna, al igual que las islas del lago.Nelson y su actuaciónEn cuanto a la actuación de Horacio Nelson (futuro Lord Nelson of the Nile y vencededor de Trafalgar) llamó la atención de sus superiores por sus grandes cualidades militares y humanas. Al partir a Jamaica el 30 de abril —al día siguiente de la rendición del Castillo— escribió Polson a Dalling: “El capitán Nelson, entonces en el Hechimbroke, arribó con 34 marinos, un cirujano y 12 infantes de marina. Me faltan palabras para expresar lo que debo a ese caballero. Él era el primero en cualquier comisión, ya de día o de noche; apenas hubo cañón que no fuera dirigido por él o por el Lugarteniente Despard, jefe de ingenieros…”

Desastre y retiro de los ingleses
A los ingleses no les fue mejor. Su tardanza en la toma del Castillo permitió a los españoles fortificarse en la boca del lago (el fuerte San Carlos), operación que no afectó a los invasores, ya que no pasaron de la fortaleza capturada. Pero el extravío de algunos botes, el retiro de los zambos-mosquitos (a quienes Polson negó tomar a los españoles como esclavos), más la escapatoria de Condega y Redombes, las lluvias, la insalubridad y la mala alimentación (tuvieron que probar carne de mono que les pareció sabrosa) acabaron con la expedición. Enfermos de disentería, optaron por retirarse.

El 13 de mayo los soldados estaban desnudos, sin camisa, ni pantalones, ni zapatos. Entre el 21 del mismo mayo y el 9 de junio, todos los oficiales ingleses cayeron enfermos. Las tiendas se hallaban en tan mal estado que no detenían el agua de lluvia. Tuvieron la intención de construir chozas, pero no hubo hombres para hacerlas.

En suma, casi una cuarta parte de los invasores (unos 700 hombres) salió con vida. Los demás (unos mil y pico al menos) fueron obligados a huir enfermos de muerte, en su mayoría. Pocos se quedaron en El Castillo hasta finales de 1780. El 26 de noviembre recibieron la orden de evacuarlo y destruirlo con minas. Esta tarea la ejecutó el jefe de ingenieros Edgard Marcus Despard el 2 de enero de 1781. No lo destruyó del todo, sino parcialmente, dejándolo arruinado.Destinos y tumbas de Nelson y DespardMientras Nelson llegaría a ser un héroe nacional, y sus restos descansan en la catedral de San Pablo, el coronel Despard —volador del Castillo— conspiró en 1802 para apoderarse de la Torre de Londres y de la Casa del Parlamento, matar al rey, levantar una insurrección y botar al gobierno.

Fue procesado. Nelson declaró que en la expedición de Nicaragua habían dormido en una misma tienda y que su conducta correspondió a la de un oficial valiente y leal.

Lo condenaron a muerte. Dos años después, ambos dormían casi juntos sus sueños eternos: Nelson, bajo el espléndido monumento de San Pablo; Despard en una tumba sin nombre a la sombra de la misma Catedral, mejor dicho a su lado sur, en la parroquia de St. Faith.

Tomado de:
http://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/85822
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Los filibusteros en Nicaragua.

La llegada de los filibusteros a Nicaragua se produjo en un período de anarquía en el país durante las primeras décadas de vida independiente y en medio de la guerra civil protagonizada por los ejércitos integrados por democráticos y legitimistas.

En estas circunstancias, el estadounidense Byron Cole firmó en mayo de 1854 un contrato con el gobierno nicaragüense provisional democrático, encabezado por Francisco Castellón, para conseguir como refuerzo a 200 mercenarios en California, a cambio de tierras en Nicaragua.

El contrato lo firmó Castellón luego de ocho meses de cruentos combates tras los cuales no podo derrotar al otro ejército del país integrado por legitimistas y encabezado por Fruto Chamorro.


Posteriormente, Cole traspasó el contrato a Walker, que a la cabeza de 55 filibusteros llegó a León, occidente de Nicaragua, el 17 de junio de 1855.


El filibustero encontró una situación favorable para sus planes personales para crear un imperio con esclavos en Centroamérica por las divisiones que existían entre los militares nicaragüenses.

Walker que fue médico, periodista, abogado, militar y aventurero nació en Nashville, (Tennessee,EEUU) el 8 de mayo de 1824, y con sus expediciones pretendía conquistar Centroamérica y anexar a esta región con el sur de los Estados Unidos.

William Walker y sus filibusteros logró apoderarse de Granada el 13 de abril de 1855, donde unió a los dos ejércitos, democrático y legitimista, bajo su mando, y como Jefe del Ejército de la República alcanzó pleno control del país.

En unos comicios que convocó y que fueron una farsa, realizados entre el 22 y 24 de junio de 1856, Walker se declaró ganador y se hizo proclamar presidente de Nicaragua y tomó posesión el 12 de julio de ese año.


Según el profesor de historia nicaragüense Eduardo López, Walker quería hacer cumplir la doctrina del Destino Manifiesto, filosofía que explica la manera en que Estados Unidos entiende su lugar en el mundo y se relaciona con otros pueblos.


Ante la amenaza de Walker, los jefes de los democráticos y legitimistas de Nicaragua pusieron fin a la guerra civil con el llamado Pacto Providencial el 12 de septiembre de 1856, y dio inicio la guerra nacional, que fue respaldada por los ejércitos de Centroamérica, contra el filibustero que concluyó con la rendición de éste el 1 de mayo de 1857.


A pesar de la derrota en San Jacinto, Walker continuó con otras expediciones, siempre con la pretensión de apoderarse de Centroamérica.


Walker hizo tres expediciones para recuperar el poder perdido: la primera en la que encalló en un arrecife de coral en Belice el 16 de diciembre de 1856 y la segunda que desembarcó sin éxito en San Juan del Norte (Nicaragua) el 25 de noviembre de 1857.


El tercer intento del aventurero fue en Trujillo (Honduras), pero fracasó y fue fusilado por soldados de ese país el 12 de septiembre de 1860.


La batalla de San Jacinto, constituye uno de los hechos mas trascendentales de la guerra nacional contra Walker, apoyada por militares centroamericanos, posterior a la independencia de Centroamérica de España el 15 de septiembre de 1821.
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viernes, 15 de octubre de 2010

Ciudades coloniales.

Ciudades coloniales

Los viajeros que visitan Nicaragua quedan asombrados por la belleza y la atmósfera que se respira en las dos ciudades coloniales más importantes del país: León y Granada. En estas ciudades las calles se disponen perpendicularmente a las avenidas y en las zonas centrales las imponentes casas con gruesos muros de adobe y grandes portones crean un ambiente único.

Las casas coloniales se disponen, generalmente, en torno a un patio al que dan las habitaciones. Bordeando el patio existe un corredor y en él se suelen ubicar algunas mecedoras en las que se "platica" cuando cede el calor del día.



Una calle de la ciudad colonial de León


Una característica notable de Nicaragua es que las direcciones no se dan según nuestra costumbre con el nombre de una calle o una avenida y un número. Las direcciones se indican tomando puntos de referencia, por ejemplo "de la catedral, dos cuadras al Norte y una al Este" (una cuadra es una manzana). El sistema se complica a veces porque algunos puntos de referencia ya no existen o han cambiado (ej: "de donde fue La Caimana, 2 cuadras al Norte una al Oeste").

La ciudad de León fue fundada en 1524 por Francisco Hernández de Córdoba. Inicialmente estaba situada a los pies del volcán Momotombo, pero en 1610 una erupción arrasó la ciudad. La ciudad de León fue durante años la capital de Nicaragua y la sede cultural del país al radicar en ella la Universidad de Nicaragua (primera del país y segunda de Centroamérica). En su imponente catedral está enterrado Rubén Darío, poeta reverenciado y admirado en todo el país. Existen, además, algunas iglesias notables (La Recolección, La Merced, Sutiava, el Calvario, ...).

La iglesia de Sutiava en León



La ciudad de Granada es la más antigua de Nicaragua y fue fundada en 1523 por Francisco Hernández de Córdoba. Tradicionalmente la ciudad de Granada ha sido sede de un comercio floreciente y muchas de las familias conservadoras de Nicaragua vivían ahí. Los piratas ingleses la asaltaron varias veces durante el siglo XVII, tras subir por el río San Juan y en el 1857 fue casi totalmente destruida por un incendio provocado por las tropas del filibustero norteamericano William Walker.
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Ciudades más antiguas de América.

Son las ciudades más antiguas de América
Granada y León, sutiles diferencias



Por: ÉLBER GUTIÉRREZ ROA / Granada, Nicaragua.

Durante mucho tiempo vivieron guerras y alegaban ser distintas una de la otra.
A Granada intentaron varias veces destruirla sin éxito. Desde los corsarios que asediaban las colonias españolas en el continente, hasta las tropas liberales de la ciudad de León, su archirrival hermana, la historia de esta capital nicaragüense fue construida a partir de guerras, amenazas de invasión e incendios. Granada, como León, está ubicada al occidente del país, en la Costa Pacífica, y al igual que aquella es uno de los más importantes centros culturales e intelectuales de esa Nación. Por eso se parecen. Por eso vivieron en guerra durante siglos.

Ambas fueron fundadas en 1524 y son conocidas como las ciudades más antiguas del continente. Granada fue siempre la ciudad de los conservadores y León la de los liberales. En épocas en las que la filiación partidista era causal de muerte, no era de extrañar que la barbarie se encargase de acabar con los tesoros culturales que pudiesen simbolizar el poder del rival, incluidas las mismísimas iglesias del barroco americano erigidas por arquitectos europeos.

Pero el presente de estos dos hermosos centros culturales ya no es de rivalidad y violencia. En un país pobre y pequeño como Nicaragua, León y Granada se convirtieron en las dos principales fuentes de ingresos vía turismo (León además es centro financiero). A ambas puede accederse desde Managua, en un recorrido de casi dos horas en autobús.


La llegada a Granada es semejante a la de ciudades tradicionales de España. Quince minutos antes de entrar en el casco urbano, las calles empedradas comienzan a darle la bienvenida al visitante. Ya en el centro de la ciudad son comunes las casonas con amplias entradas a través de las cuales se aprecia siempre un pasillo con mesas de madera que conduce al patio andaluz lleno de frutales y de árboles de sombra, fuente en el centro, adoquines de barro y pequeñas tejas caoba del mismo material. Nada mejor que compartir una cerveza Victoria en las sillas ubicadas en aquel ambiente colorido y amenizado por el canto de las aves locales. O sentarse a leer a cualquier autor local a usanza de los extranjeros que visitan permanentemente el lugar.



Porque si la belleza de Granada es admirable, la presencia de extranjeros en busca de bienes raíces en la ciudad es para quedarse boquiabierto. Una casa en esta ciudad puede costar US$600 mil y, por supuesto, no son muchos los nicaragüenses que disponen de recursos para hacer dicha inversión. Españoles, franceses, alemanes y escandinavos en época de retiro son los compradores más frecuentes. Llegan atraídos por la paz que se respira, por el calor del trópico, por el bajo costo de vida y porque aquellas edificaciones siempre les evocan algo de las ciudades en que nacieron.



Las calles granadinas no son tan estrechas como las coloniales de Cartagena. Ni tan frías como las del tradicional sector de La Candelaria, en Bogotá. Pero coinciden con aquellas en ser un viaje al pasado. El malecón que da al Lago Cocibolca (o Lago de Nicaragua) tampoco es tan moderno como el de Guayaquil, en Ecuador. Tiene un sabor especial. Tal vez no por los taxistas y cocheros jugando cartas en la Plaza de la Independencia. Ni por las constantes obras de restauración a que son sometidas las catedrales incendiadas en las pugnas entre liberales y conservadores. Debe ser más bien por la nostalgia que evocan las melodías de temas como “Las casas de cartón” en bares que hace muchos años fueron cuna de pensadores locales y hoy están atestados de europeos blancos y lampiños.
Pablo Milanés y Silvio Rodríguez suenan todo el tiempo en los amplificadores de las plazas de la ciudad y también se escuchan con frecuencia las versiones cantadas de los poemas de Ernesto Cardenal, quizás el sacerdote, escultor, político y escritor más prolífico y admirado del país en el último siglo. Generaciones de nicaragüenses crecieron leyéndolo o influenciadas por su ejemplo desde la teología de la liberación y su casa en Granada es ritual obligado de sus admiradores.
Granada tiene a Cardenal —y muchos más—, mientras León fue cuna del príncipe de las letras castellanas: Félix Rubén García Sarmiento, o Rubén Darío, como el poeta se llamó para hacer homenaje al olvidado apellido del padre borracho y mujeriego que le tocó y al cual le decía “tío”.
Granada es llamada La Gran Sultana, por el estilo andaluz de sus construcciones y los arabescos que se asoman en cada una de sus esquinas. León fue concebida con un toque más castellano. Tras un vistazo rápido, la diferencia para el visitante de hoy radica que la primera conserva con mayor intensidad su estilo colonial, mientras que la segunda tiene aire de modernidad.
La semana en que mayor atención despierta Granada es la misma en la que convoca a la élite de la intelectualidad para su Festival Internacional de la Poesía. León tiene las famosas celebraciones de la Semana Santa con la recreación de la pasión de Cristo, según la interpretación local. También conmemora la Gritería Chiquita, fiesta dedicada a la Virgen María de la Concepción a cambio de que cesaran las erupciones en el volcán Cerro Negro.

Existen en la ciudad liberal celebraciones no religiosas como La Gigantona y el enano cabezón, que recrea personajes de la colonia: la elegante y alta dama española y el enano acompañante que rezonga sobre su situación personal.

Son dos ciudades que dado el tesoro colonial que las inunda resultan únicas en el país al que pertenecen. Se parecen mucho. Y también son muy deferentes.


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Templos parroquiales

Patrimonio cultural nicaragüense 66 templos del país


Presentó el INC inventario de esos inmuebles religiosos
23 de abril de 2010 | 18:39:46 |

Un total de 66 templos católicos recibieron la declaratoria de Patrimonio Cultural de Nicaragua el19digital

Un total de 66 templos católicos recibieron la declaratoria de Patrimonio Cultural del País, comprometiéndose el Estado de Nicaragua con su conservación y cuido.
El inventario de esos inmuebles religiosos fue presentado por el Instituto Nicaragüense de Cultura y se anunció que se distribuira en un CD en todos los centros de documentación como bibliotecas universitarias y públicas.

Se les enviará una copia de este CD a los Obispos para que sepan cuáles son los templos en sus diócesis que deben ser protegidos de manera especial. “El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de esta manera contribuye con la conservación del patrimonio religioso de Nicaragua”.

Estas declaraciones han sido hechas por la Asamblea Nacional y las características de estos templos son principalmente su antigüedad.

Algunos de los templos son la Iglesia Parroquial de San Rafael del Sur, Iglesia Parroquial de Tipitapa, Iglesia Parroquial de Santiago de Boaco, Iglesia Parroquial de Camoapa, Iglesia de Santa Ana, Iglesia de El Calvario en Chinandega, Iglesia de Chichigalpa, Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe (El Pueblito) Chichigalpa, Ruinas de la Iglesia de San Francisco, el Realejo, Iglesia Parroquial de El Viejo, El Viejo, Iglesia Parroquial de Posoltega, Iglesia de Guadalupe-Granada; Iglesia Parroquial de Diriá, Iglesia Parroquial de Diriomo, Iglesia Parroquial de Santa Ana Nandaime, Iglesia Parroquial de Nagarote, Iglesia Parroquial de San Nicolás de Tolentino en La Paz Centro y el Santuario de El Sauce.


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