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Esta es una herramienta que les va permitir ampliar sus conocimientos, la cual podran convinar con las clases presenciales.
Espero que sea de mucho provecho, ya que estos nuevos conocimientos seran parte de las evaluaciones.

viernes, 8 de octubre de 2010

Biografía de Francisco Hernández de Córdoba.

El origen muy modesto de Francisco Hernández de Córdoba impide conocer con seguridad la fecha y el lugar de su nacimiento, aunque hay quien sugiere el año 1475 y la ciudad española de Granada. El propio Pedrarias afirma haberle sacado “del polvo de la tierra”. El más documentado estudio sobre este personaje ha sido realizado por la historiadora de origen norteamericano, Bethany Aram, en el trabajo que se cita en la bibliografía con la referencia (1) del que tomamos gran parte de los datos y documentos utilizados aquí. Las primeras referencias ciertas las da Mario Góngora en su trabajo publicado en 1962 (2) donde afirma que Córdoba probablemente había emigrado a Tierra Firme (la actual Panamá) desde la Española, en 1517, encabezando la lista de los primeros encomenderos de Panamá con el comentario: “Francisco Fernández, alcalde hordinario de la dicha cibdad, capitán de la guardia de su señoría”. Al poco tiempo de su llegada, se ganó la plena confianza del gobernador Pedrarias quien, además de nombrarle capitán de su guardia personal, le encomendó, en1519, una expedición a Comogre que resultó muy provechosa para Córdoba. En 1523, Pedrarias, dando muestras de la plena confianza que depositaba en su capitán Córdoba, le pone al frente de una importante expedición organizada por el gobernador para la conquista de las tierras de Nicaragua. El nombramiento de Córdoba fue polémico, como se deduce de los testimonios del maestrescuela Hernando de Luque (3), y de los regidores Juan de Velasco y Francisco Gonzalo (4). Es más, en la expedición iban capitanes más populares que Córdoba, como Hernando de Soto o Francisco de Compañón (5). Córdoba estuvo dos años y medio al frente de las tropas enviadas por Pedrarias y realizó, inicialmente, la campaña de conquista y colonización con gran éxito, al menos en lo militar: descubrió el lago de Managua y fundó asentamientos en lo que luego fueron las ciudades de León y Granada, en las proximidades del lago Cocibolca (hoy Nicaragua). Mientras tanto Pedrarias, que ya tenía 58 años, escribió a Carlos V, el 10 de abril de 1525 (6), solicitando volver a Castilla, por lo que le rogaba enviase un juez imparcial a fin de someterse al juicio de residencia (obligatorio para todo funcionario público que dejaba el cargo) “porque quien con su honra no cumple, no cumplirá con el servicio de Dios y de Vuestra Magestad” (6). Poco después de escribir esta carta, en agosto de 1525, llegaron al gobernador rumores de que Córdoba se había sublevado, a los que se resistió a dar crédito: “Y aunque tuve por dubdoso todo esto que he escrito a v.m. que en mi carta dezía, no dejaría de pensar que aquél se podría vencer de cobdicia.” (6). Sin embargo, el propio Pedrarias relata en su carta escrita desde Natá a su amigo el fraile mercedario Francisco de Bobadilla, el 15 de febrero de 1526, cómo “El pie en el estribo, vinieron a mi los capitanes Francisco Campañón y Hernando de Soto y Juan Alonso Palomino y otros ciertos caballeros e hidalgos que con ellos venían, los quales me dixeron e certificaron lo que antes me habían dicho y tenía por dubdoso del dich Francisco Hernández estar revelado contra el servicio de Su Magestad ataviándose de liviandades que no son para decir sino para gravemente castigar, y especialmente yntitulándose señor de la tierra, convocando personas que loen lo que dize, e otras vanidades que se publican.” (6). Ahora ya no cabe duda, la sublevación de Córdoba es confirmada por los tres capitanes mencionados así como, posteriormente, por Gomez Arias y Juan Tellez que llegan a Natá a bordo de una galeota con la que han escapado del ejército sublevado (6). Pedrarias deja de lado sus intenciones de volver a Castilla, se sobrepone de sus achaques y al mando de “trescientos hombres de pelea en que van ciento e doze de caballo y muchos capitanes y caballeros y personas de honra…” (6) se dirige a Nicaragua. Córdoba es capturado en Granada por un pequeño grupo de soldados mandados por el capitán Martín de Estete. Juzgado y condenado a muerte en León, se le hizo desfilar por las calles de la ciudad a lomos de un animal y con una soga atada al cuello, antes de ser ejecutado el 6 de julio de 1526. Todas las propiedades del reo pasaron al tesoro del rey (8). El cadáver de Córdoba quedó expuesto en la plaza pública para que sirviera de ejemplo disuasorio pero, siguiendo la tradición de rendir honores a los vencidos una vez muertos, Pedrarias mando que recibiera sepultura frente al altar mayor de la iglesia de Santa María de la Merced de León (hoy iglesia catedral), donde el propio Pedrarias pidió ser enterrado cinco años más tarde (9).

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